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Historia de vida de Esther López (Fragmentos)
Nací en Zaragoza, España en 1935, un año después comenzó la guerra civil. Fueron tiempos muy difíciles y yo
era muy chiquita. Mi padre estuvo tres años luchando y cuando regresó vino la posguerra y la vida fue muy difícil.
Algunos recuerdos lindos de mi niñez tienen que ver con una etapa en que íbamos a la montaña con mis primitos
correr entre las plantas y comer los frutos de la campiña; pero eso fue quizás muy poco tiempo porque la mayoría de los recuerdos de
esos años están plagados de guerra, hambre y enfermedad. Mi hermana casi pierde la vida en una de las epidemias que se extendieron
durante la época de guerra, mucho tiempo nos la arreglamos solas mi hermanita, mi mamá y yo. Recuerdo los ataques y como teníamos
que refugiarnos. Mi padre estuvo prisionero un tiempo porque la gente de su propio bando lo atrapó creyendo que era otra persona y
luego lo liberaron.
Como ya dije la posguerra también fue una etapa difícil, en ese tiempo yo comencé la escuela. Las primeras clases
a las que asistí fueron con un maestro que volvió mutilado de la guerra. A pesar de mi corta edad con todos lo vecinitos salíamos a la
vereda a aprender las primeras letras. Después empecé en un colegio de monjas que tenía de primero a noveno grado. Pasado el tiempo
entré en la escuela del Estado. El nivel de los estudios considero que era muy bueno, si bien estábamos económicamente mal. No había
alimento, todo estaba racionado, la comida se la vendía por gramos y teníamos acceso a una ración que se entregaba semanalmente. El pan
que nos entregaban era una especie de flautita negra por persona.
Entre las experiencias que viví y los recuerdos que me quedaron grabados se presenta en mi mente como mi mamá no
comía su pan para dárnoslo. También un día en el que mi papá quiso comer un huevo frito, una cosa tan común, y bueno, cuando mi mamá
compró el huevito para hacérselo no lo podía comer porque nosotras lo mirábamos (mi hermana y yo) entonces lo dividió, nos dio un
poquito para poder comer él. Esas son algunas de las cosas que recuerdo con respecto a la situación económica de esos años.
En esa época se daban unas becas, como a mí siempre me gusto estudiar mucho obtuve una en la escuela del Estado
para aprender máquina y taquigrafía y después obtuve otra en el Instituto donde estaba estudiando para hacer un comercial.
En España era todo muy riguroso, no se podía hablar, no se podía entrar a ningún lado sin saco.
Nosotros conocíamos Argentina porque nos mandaban trigo y carne, allí fue cuando supe por primera vez lo que
era el pan blanco y también lo que era la carne de vaca, ya que allá durante la guerra comíamos caballo. Cuando nos empezaron a
mandar carne y trigo fue que empezamos a vivir mejor y motivado por eso fue que mi papá quiso venir a Argentina.
De los primeros tiempos cuando llegamos lo que más recuerdo de fue la tristeza de ver como la gente dejaba en
la vereda bolsas llenas de carne, de pedazos de pan y nosotras llorábamos de ver eso porque nuestros familiares no tenían nada
que comer. Mi mamá compraba el pan y las facturas del día anterior, y cuando iba a la fiambrería pedía las puntas de los fiambres
que se las vendían en unas bolsitas y así podíamos comer en abundancia fiambre bueno. Cuando nos sentamos el la mesa llorábamos
porque nuestras familias no tenían todo eso.
Cuando llegamos mi papá comenzó a trabajar ya que como lo trajo el primo tenía casa y trabajo. Tomó un plan
del Banco Hipotecario y así rápidamente teníamos casa propia. Se construyó un chalet y un departamento muy lindo, vivimos bien
porque el ganaba bien. Era un ebanista muy bueno y codiciado por quienes lo conocían. Entró a una empresa Alemana en la que
trabajó hasta que se jubiló.
Volviendo a la moral, conocíamos, muchachos, familias y amigos que habían venido de Aragón y nos juntábamos
con ellos; allí yo sentía mucha vergüenza porque era la única a la que los padres la tenían que acompañar. Cuando salíamos a
caminar con mis padres, mi hermana y yo teníamos que ir de la mano delante de ellos. Al único lugar que podíamos ir solas era
al cine porque quedaba sobre la misma calle de casa unas cuadras más allá. Mi padre salía a la vereda y me vigilaba hasta que
veía que entraba. Desde los 14 a los 18 no podía salir si no era con ellos o acompañada por mi hermana. Lo que más recuerdo
de mi padre era la moral. Era muy vigilante de las hijas, muy autoritario pero bueno.
Cuando mi papá veía a una parejita tomados por la cintura o por los hombros refunfuñaba ¡esto allá en
España no se vería! ¡Es una vergüenza con estos chicos de aquí! Solamente tomados por la cintura o por los hombros, así que
imaginate como éramos mi hermana y yo. A mi me había prohibido que me pusiera de novia antes de los 18 años.
Pasados varios años, mis padres pudieron regresar a España y ver a la familia. Cuando ellos llegaron vieron
como España había cambiado muchísimo en todos los sentidos. La familia estaba económicamente muy bien. Los hijos que tenían mis
primos eran de la edad de mis hijos y tenían una libertad que en la vida se le hubiera cruzado a mi papá por la mente. En la
mesita de luz encontró una revista y vio con asombro que no era una historieta o una revista de moda, sino una pornográfica,
y la sorpresa más grande que se llevó fue cuando uno de mis primos los llevó a una cena show. Todo venía muy lindo hasta que
cuando el espectáculo estaba finalizando una pareja quedó como Dios los trajo al mundo. Eso fue para mi papá terrible, terrible,
ver como España había cambiado.
En España a mi me hubiera gustado ser actriz de cine. Me gustaba actuar y cantar. Entonces entre en una
agrupación artística más o menos a los 10 años de edad. Allí tenía profesora de teatro, ballet, canto. Cantaba ópera y zarzuela
en un teatro que tenía esa compañía para hacer obras de beneficencia porque era de la dueña de la compañía del ferrocarril,
la viuda de Usun. Era una de las personas más ricas de Aragón pero por una relación que tenía mi mamá con ella, porque había
sido dama de compañía, entonces sabiendo ella de mi ilusión y habiendo escuchado mi voz me hizo entrar allí ya que eso no era
para gente de trabajo, era para la gente rica, para que hagan beneficencia.
En Argentina yo seguía con mi sueño de ser actriz de cine, porque eso era lo que a mí más me gustaba, si
bien estaba haciendo teatro, como ser la Opera Marina, la Verbena de la Paloma, alguna zarzuela, todo eso. Entonces mi tío
conocía a unos directores de cine, los hermanos Jaime y Luis Zarlaski y nos llevó con mi mamá. Enseguida ellos me hicieron
ver un montón de cosas, hablaron conmigo, escucharon mi voz, vieron donde había estado actuando y me llevaron a los estudios
San Miguel. Allí me podría haber iniciado. Pero cuando me fueron a buscar a mi casa, porque también iba a seguir con el ballet
la danza y todo eso mi papá me lo prohibió. No pude. Yo tenía que conformarme con ir al cine los domingos y cuando veía la
película yo me transportaba a la pantalla y era yo la que estaba allí.
Mi papá no me dejó porque consideraba que eso no era moral, y además porque los Zarlaski le dijeron a mí
mamá que no me dejara sola y entonces ella tendría que acompañarme. Separar a toda la familia no entraba en la mente de mi papá
porque para él era lo más importante la unidad de la familia.
Tampoco pude ir a la universidad porque tuve que trabajar poco tiempo después de llegar al país para
ayudar a mi familia. Guardo muchas alegrías y tristezas de esa época de España porque si bien no había mucho para comer como
era muy unida la familia, lo poco que teníamos lo compartíamos juntos.
Primero mi papá tenía el dinero para que vengamos todos juntos, pero los precios aumentaron de golpe
y tuvimos que venir sólo mi papá y yo; a los tres meses vinieron mi mamá y mi hermana. Yo vine en octubre y mi mamá en diciembre.
Cuando llegó el nuevo año empecé a trabajar en una heladería. Pero como era menor de edad y ahí pasaban y no me dejaban trabajar
entonces entré en una fábrica de lana.
Yo aquí en Argentina conocí el evangelio y dentro de la Iglesia a quien hoy es mi esposo con quien ya llevo
casada más de 50 años. Eso no me lo prohibió porque el mismo día en que cumplí los 18 fue cuando el vino y me habló.
Enseguida hicimos planes para casarnos y además nos habíamos anotado en un barrio de Vicente López para
hacernos una casita. Mi esposo era jefe administrativo en el Ministerio de Transporte.
Cuando nos casamos el tenía 29 años y yo 20. Quedé enseguida embarazada a los 11 meses de casados nació
mi hijo, yo había cumplido 21 y me fui a vivir con mí mamá hasta que se terminara la casita.
Mi esposo siempre había tenido un negocio, en el tiempo de noviazgo tenía un puesto de frutas y verduras
en Devoto con el hermano. Cuando nos casamos mi cuñado se fue a Verónica, y allí tuvo la oportunidad para comprar una esquina
y poner un comercio.
Mi esposo tenía tiempo libre para salir a trabajar de mañana y por la tarde estudió peluquería. Con el
dinero que sacaba de la peluquería nos quedaba libre gran parte del sueldo y entonces teníamos los ahorros en el Hogar Obrero.
Cuando mi cuñado le hace la propuesta de poner en sociedad el comercio en Verónica mi marido vende la casita, saca el dinero de
los ahorros y como en ese momento había pasado a manos privadas el transporte, si bien a él no lo echaron se hizo indemnizar y
con ese dinero compraron la esquina y pusieron una proveeduría.
Este negocio se mantuvo por más de 20 años y se fundió en un cambio político que hubo, ya que como no
éramos gente de fortuna sino de trabajo y en ese tiempo había mucha libreta, la gente no quería pagarle la mercadería con
intereses y mi esposo y mi cuñado no sabían negarse y se fundieron.
Tuvimos que empezar de nuevo, y como mi esposo había estudiado peluquería, abrimos una y la trabajamos
hasta que se jubiló. Vivimos muchas cosas y siempre Dios nos sacó adelante porque siempre trabajamos.
Tuve problemas de salud ya que para trabajar (a mí nunca me gustó quedarme de brazos cruzados) puse una
PYME que era una pañalera. Verónica en ese momento se estaba por autonomizar de Magdalena entonces mi empresa iba a ser la
primera de Punta Indio. El municipio me ayudó a sacar un préstamo con el que compré una máquina industrial para trabajar para
una empresa, tenía el local habilitado y luego me negaron el trabajo. Me quedé con toda la deuda y puse una abogada. Esta también
me estafó ya que cuando fui a buscar el dinero que había ganado en el juicio este no estaba. Me dio un pico de presión, me
estallaron las coronarias, pero gracias a Dios estoy a flote, siempre en manos de médicos.
Gracias a Dios todos mis hijos tienen trabajo, uno de ellos es personal civil en la Base Aeronaval y
además profesor de electrónica, otro de ellos es profesor de música, mi hija también es profesora y mi hijo menor es abogado.
Uno trabajó todo lo que pudo para no depender de los hijos nunca, porque creo que es humillante para
quien toda la vida trabajó y cree que los hijos tienen que ayudar a sus hijos en esta vida que está tan difícil. Lo que
más lamento es que a la juventud de hoy le sea tan difícil conseguir un buen trabajo...
... Hoy vivo la etapa de mis nietos, mis hijos ya son grandes y desearía que ellos no tuvieran que
vivir todas esas cosas feas de la pobreza y la desocupación que uno ve por la tele. No me gusta que ningún joven tenga que
pasar eso. Si me gusta la prosperidad, me gusta que Argentina prospere (ella vive en un pequeño pueblo en el que casi
no hay necesidad). Mi deseo es el de que nazca una generación de verdaderos patriotas...
...Yo viví la experiencia de tener un negocio, los otros comerciantes nos invitaban a comer, había
españoles, italianos, y hablaban de Italia esto, que Alemania lo otro, que Suecia otro tanto…que allá se hacia que se yo; pero
¡por que se tuvieron que venir acá! Porque no podían vivir, porque no podían comer y Argentina les dio todo. Y si hoy
la Argentina está mal es en parte porque se les inculcó esto a sus hijos. Eso no lo pueden decir ni mis hijos ni mis nietos
porque yo siempre les enseñe a amar a su país, a su patria. Aquí no hay una conciencia de que deben defender a su país,
pero tiene que surgir ya en los jóvenes, tienen que ser educados de ese modo, dejar de hablar tanto de otros países y pensar
en el suyo...

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Aragón esta de fiesta,
y canta con buena voz,
su Jota al Señor San Jorge,
nuestro glorioso Patrón
Tu mira el mapa de España,
y busca su corazón:
arriba, en el lado izquierdo,
encontrarás Aragón
Con la Jota grande de amor,
al cielo subió a rondar,
nuestro Jotero Mayor,
a la Virgen del Pilar
El vino de pura cepa,
y la mujer de verdad,
conforme pasan los años,
mejoran de calidad.
Son la jota y el buen vino
remedio pa las fatigas,
pues con la jota se endulzan
y con el vino se olvidan
.
En cuanto tengas dinero,
gástatelo deseguida.
Más vale gastarlo en vino
que gastarlo en medicina
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